Una escuela municipal.
Medio pupilaje y almuerzo que me hizo recordar mi lejana infancia.
un a escuela pequeña más bien justa y precisa para acoger a una gran diversidad,
lo que hace que el gusto sea más enriquecedor.
Chilenos, peruanos, chicos, grandes, blanquitos, negritos; en fin, niños.
En la sala de clases son todos uno más de un universo exquisito.
Las diferencias hacen disfrutar, entender y valorar la existencia de cada uno de ellos.
Tienen nueve años casi todos, son todos muy diferentes, poseen historias distintas, realidades que a veces hacen dificil imaginar o ver en ellos algún futuro próspero.
Pero quienes somos nosotros para adivinar y hasta prejuiciar a estos pequeños, que en fin, solo se ven como alumnos en un lugar que los acoge y los acepta, les da la oportunidad de conocer, experimentar y estudiar.
Mi espíritu se alegro al pisar el aula .
Quiero que esto sea lo mío,
quiero que esto me haga feliz,
(ya que hasta ahora me hace)
Quiero ser un aporte a nuestro sistema que tan mal valorado está,
tan desprestigiado, tan manoceado.
El apernamiento no hace más que estancarnos y evitar las nuevas ideas y percepciones del mundo.
Muchos no aceptan la innovación y las prácticas contemporáneas.
Quiero ser parte de esto, quiero aportar, quiero transformar, quiero Educar.
Mi opción es Educar.
miércoles, 7 de abril de 2010
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