jueves, 19 de enero de 2012

Buenos frutos.

Manos que plantan, manos que forjan, manos que invitan, manos que realizan.

La historia, en definitiva, la hace cada ser humano que traspasando la barrera de la concepción es capaz de dar vida a historias personales, sociales, en fin, humanas.

Son incontables las realidades de las que podemos ser parte e indudablemente el ser parte de alguna nos hace seres únicos.

Trabajando en la formación de parras (temporeros en Ruta 2012), en un desierto de infinitas parras, el silencio me invitó varias veces a traer al recuerdo a cada uno de los que me ha tocado ser un pedacito de su vida, y porque no decirlo, de su transformación.

Entre explicaciones, algunas muy buenas y otras sólo explicaciones, aprendí que el trabajar la tierra posee detalles inmensos para que podamos exhibir en nuestra mesa, por ejemplo, un jugoso racimo de uva. Este proceso es extremadamente muy parecido a la formación (o tranformación, educativamente hablando) del ser humano.

No basta con decidir poner la semilla en cualquier lugar. Debemos primero fertilizar la tierra, hacerla apta para dar vida, darle textura, color, un no se qué especial que propiciará un lugar perfecto para dar vida. Desde antes, también, tirar líneas, tener un proyecto, trazar expectativas, mirar un camino por el cual posiblemente queramos que este nuevo ser "vivo" se pueda guíar.

Preparada la tierra, se procede a poner en ella la raíz de una semilla que ya ha sido guardaba e incluso manipulada, en la cual se ha pensado hasta el más mínimo detalle (color, sabor, textura) o simplemente se espera la sorpresa de cual será el resultado de "equis" mezcla, que es como lo que pasa con el ser humano.

Se sigue protegiendo, pueden ser muchos los partículas externas las que pueden afectar a este nuevo ser. Si se enferman pueden hasta morir en el intento crecer. Basta sólo una hojita para quitarle vida a lo que ya existe.

Si la protección ha sido buena, la plantita comienza a crecer, y poco a poco hay que ir amarrandola a la guía para que crezca lo más derechita posible. No hay que ahogarla ya que corremos el riesgo que la falta de espacio e incluso libertad nos dé por resultado un ser inamovible, sin vida. Muchas veces puede caer en manos de bichitos que la carcomen y la dejan sin fuerza.

Si las amarras son precisas, solo bastará de un resguardo, de una escucha y apoyo constante para que la ramita siga por un camino, no derecho a ojos cerrados, pero con la posibilidad de que alguien lo enderece cuando sea neceario, ya que cada torcedura puede provocar dolores que sólo una mano compañera puede sanar. Si llegase a ser un daño irreversible, entonces una cirugía mayor sería la única solución ante el panorama adverso, intentando dejar la esencia, y aquello bueno y no tan bueno que va en sus brotes.

Cuando ya ha tomado forma, debemos fijarnos en algo así como sus fortalezas y debilidades. Hay algunos de sus brotes que serán realmente necesarios para en el futuro, que harán a la planta más fuerte; y otros que no serán necesarios, que sólo sirvieron para mostrar mucho (muchas hojas) pero que no necesariamente servirán para dar más vigorosidad a la planta.

Muchas veces habrá que guiarla nuevamente, levantarla porque ha caído, mantenerla firme para que en su momento pueda dar los mejores frutos.

Ya la hemos criado, resguardado. Ahora estamos a la espera que en cualquier momento decida comenzar a formar minúsculos racimos, que aún verdes dan la impresión de ser el inicio de los frutos.

El sol, el aire, el agua, dan fuerza a los frutos para poder crecer. Protegidos por hojas verdes, se dedican a crecer día a día, con un cuidado constante. Son muchas las que viajarán, otras serán degustadas por quienes se han encargado de cuidarlas, otras no serán las más bellas y terminarán arrugadas pero igualmente siendo disfrutadas, otras se quedarán para ser disfrutadas por los ciudadanos comunes y otras volverán a la tierra como abono de las próximas cosechas.

No es llegar y plantar una semilla y dejarla ahí sola que crezca, son muchas las manos por la que pasa. Manos que pueden darle vida o pueden quitársela. No es llegar y querer enderazarla, hay que tener un sentido, como que dé los mejores frutos, los más exquisitos, los mejores, los frutos de un trabajo personal y de un trabajo con otros. Los frutos del intento por crecer y de darle el mejor sabor.

sábado, 8 de octubre de 2011

Así se respeta el derecho a expresión en Chile.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿cómo lo hacemos entonces?

Derecho a la Libre Expresión

El derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar librememte, de denunciar injusticias y clamar cambios - el hombre está condenado a la opresión.

Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros.

La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra.


Universalmente es un derecho.

Me apena, me indigna, que en un país que se dice vivir la democracia y la libertad de su pueblo no tenga derecho a expresarse.

Somos nosotros, los estudiantes, nuestros padres, los trabajadores, la experiencia, los ancianos, los radicales, los revolucionarios, los inútiles, los infantes, los violentistas, los terroristas que en contra del Estado quiere construir algo diferente.

Déjennos en paz, manifestarnos. Ahora, no tienen ninguna facultad sobre nosotros, por que hemos decidido tomar el toro por las astas.

Basta de represión, basta de sus golpes y mandatos, basta de su politiquería barata, Basta de su nulo manejo del país, Basta de tirarnos bombas....¡Somos los que nos sacamos la mierda! por Dios! Los que mañana trabajaremos para hacer patria. Basta de fuerzas de seguridad que ataquen al pueblo y dejen impune a los verdaderos delincuentes. Basta de pedir identificación y que se nos maltrate.


El pueblo se cansó, se choreó!, ya no aguanta más el pié encima! ya no aguanta más que le pinten el mono! ya no aguanta más que seamos 95% de pobres y endeudados y 5 por ciento de ricos que viven de Estación militar para arriba! Basta de que nos adjetivicen!,

basta que nos tomen el pelo, basta que delincuentes de cuello y corbata no pisen la cárcel, basta que el Estado sea responsable de un montaje en contra de personas que después son sobreseídas, basta de no respetar a ellos que pusieron en nuestra sangre la lucha aguerrida, a piedras y palos, No a bombas y balas, Basta de toda esta mierda en que nos han convertido.

Estamos cansados pero no rendidos en que podemos ser algo mejor.

Es por EDUCACIÓN que nos revelamos! Que hemos salido a la calle, que hemos reflexionado en alguna sobremesa, que nos ha unido para caminar juntos, que nos hemos olvidado que tú tienes más que yo, Que la originalidad y la creatividad a brotado como la levadura y la primavera a florecido lleno de colores y danzas.

Estamos cansados. Nos han convertido en violentistas. Hasta yo me he convencido que es lo último que queda. Que es casi un acto desesperado de amor ante tanta represión.


¿Cómo lo hacemos entonces? ¿Nos quedamos callados? ¿Nos conformamos con seguir siendo una sociedad desigual? ¿Seguimos permitiendo que el que nace pobre se muera pobre? ¿Seguimos con la indiferencia y la individualidad? ¿Permitimos nuevamente que se nos meta el dedo en la boca, por parte de políticos que ven la política como base de intereses personales en vez de verlo como el arte de gobernar?


Soy una indignada comprometida con construir algo mejor. Seré maestra para construir algo mejor.


Basta!

domingo, 3 de julio de 2011

El precio de lo injusto.

Elegir ¿es la solución?
De manera rápida solo debería ser un medio y no un fin.

Las historias de otros pueden desatar en nosotros la capacidad de volver atrás y darse cuenta que el camino recorrido ha sido la consecuencia no sólo de una familia, de una comunidad, sino también de un Estado que constitucionalmente ve en la educación un medio para la movilidad y la mixtura social, en donde la escuela es el encuentro entre las diferentes realidades sociales, en donde confluyen no sólo lo que somos, sino lo que seremos, eso que con ansia esperamos de nuestra especie.

En nuestros días agitados y como protagonistas de la construcción del futuro, ese futuro se vuelve incierto cuando no encontramos respuestas válidas que atiendan al nuevo ser humano que hemos creado, no sólo con necesidades como tener un lugar digno donde dormir y que comer, si no que a la adquisición de herramientas transversales para su transformación como persona.

En Chile, el Estado debe promover desde pequeños la educación. Y no es menor esta promoción, ya que desde los primeros años es posible asegurar que las posibilidades para surgir sean para la mayoría y no para algunos. Ahora, el asegurar o promover no es la solución si al pasar el tiempo, esta instancia única de potencialización del ser humano se convierte en el campo de batalla de los intereses de alguno y no de los intereses de todos como lo es la evolución de nosotros como especie.

Hoy, la educación básica y media ha sido el espacio que se ha elegido como obligación social, sin importar ninguna condición. Pero ¿cómo es entonces que no todos recibimos lo mismo? ¿Dónde está el problema? ¿es acaso la visión del hombre como un capital humano la raíz del problema? Durante el siglo IX y XX lo fue el progreso basado en la alienación del hombre y hoy lo es el progreso como alienación del hombre, los estándares, la competencia, los beneficios, los privilegiados, masas ineducadas y desinformadas. Pesé a eso no lo es completamente. Hoy son muchos más los que logran romper ese velo y ser concientes de lo que ocurre alrededor.

Cuando pequeña, mi paso por una escuela católica asentó mi fundamento como persona, me enseñó en ver al otro como un igual, pero no así a sentir que todos teníamos derecho a lo mismo.

Luego fue a parar a la querida escuela pública, en donde sin dudar pasé los mejores años de mi vida, con profesores arriesgados que amaban su profesión pero que pese a eso trataron de convencerme por todos los medios de que la docencia no era lo mejor. Prendieron en mi la opción de ir a parar a esos liceos que eran tan reconocidos como buenos, en donde poco menos el futuro estaba asegurado. Si aún recuerdo cuando en la clase de lenguaje y comunicación tuvimos que imaginar nuestro curriculum futuro y el sueño de la mayoría era ir a parar al Nacional, o al Carmela, o al Nº1 o al Lastarria. Era el sueño de la mayoría.

A fines de 6º básico un grupo de compañeros nos enfrentamos a la pruebas que hoy ya más grande descubro, determinan el futuro de muchos estudiantes, el futuro acceso a la educación superior "tradicional", "de buena calidad", "de donde salen los mejores profesionales", "los mejores pagados", "la felicidad asegurada". El éxito o el fracaso depende de una prueba de la que muchos saben los "pitutos" son los fieles compañeros del proceso. La sensación de dar esa prueba la reviví y eso me llevó a escribir ésto.

Es como poner todo el futuro en juego, es una familia que espera que su hija que tiene súper buenas notas pueda tener un buen futuro con las comodidades necesarias, con las ganas de hacer lo que su vocación quisiera. El día de los resultados recuerdo haber buscado mi nombre y rut, los cuales no aparecieron. Mi madre me había convencido que nada era determinante, y que fuera lo que fuera se tendría que asumir como un desafío. Luego del resultado mi desafío ahora era terminar la básica y tener que buscar una entre tantas opciones.

Mi elección, no recuerdo si era aceptada o no por mi padres pero la tomé con la sensación de querer ir en contra de lo que todos habían esperado de mi.

Siempre quise ser profesora pero elegí un oficio, del cual no me arrepiento y del cual aprendí ante todo a valorar las manos del hombre, su ingenio, su capacidad de hacer, de disponerse a ser creador. Con buenos y malos profesores descubrí que el hombre no puede vivir sin vestuario y que todo era gracias a lo que algunos llaman el pecado de haber comido de una manzana, en aquel preciso momento en que vimos tanta diferencia en un otro, desnudo, descubierto, inseguro, que decidimos taparnos. Fue ésto un gran salto para la humanidad ya que debe haber sido la primera gran industria. Todos piluchos había que buscar un abrigo.

No era entonces una elección tan descabellada pero en el camino descubrí que no era lo que quería para mi vida. En fin, por el momento era necesario.

Ya se había desechado la posibilidad a corto plazo de desarrollarme entre libros y futuros gloriosos y me desarrollaba entre máquinas, telas, hilos y un gran sueño de poder llegar a la universidad a estudiar lo que había elegido seguramente en el momento preciso en que algún gran profesor de mi historia hubiera dejado marcado en mi las ganas de educar. Ahora pienso y creo que fue mi madre la primera que inculcó en mi el enseñar a los demás.

Mi paso por la enseñanza técnica dejó en mi la sensación de que está educación es una opción, pero una opción cerrada, limitada. Fuimos muy pocas las que logramos traspasar la barreras y poder entrar a estudiar a la universidad. La mayoría se quedó en la industria o se salió de ella para desenvolverse en otra cosa menos en estar frente a una máquina. Creo que dos son diseñadoras o van hacía eso y lograrán estar a cargo de trabajadores.

El momento más incomodo de todos, el más indeseable, es saber que tus conocimientos van a ser reflejados en un número, un número que marcará lo que serás. Otra prueba en la vida se cruza para poder acceder a algo mejor. Otra prueba que sin quererlo determina, y determina de tan cruel manera que si ya diste bote alguna vez, el bote de ahora pone en juego una familia futura, una estabilidad futura, un trabajo futuro y así un sin fin de cosas. Ya no es saber si vas a tener acceso a mejores formas de conocer el mundo, ahora es, que vas a hacer de tu vida el resto de tu vida.

Yo, con 18 años teniendo que tener que poner en juego lo que quiero para el resto de mi vida. Obviamente el camino ya estaba elegido y en mis dos años de pelea con el sistema de ingreso fue siempre la primera opción.

Como el liceo no me había preparado satisfactoriamente en los ramos medios, la opción era el hoy bien catalogado preuniversitario. El sacrificio fue doble, hacer mi práctica, tener mi título, prepararme para dar nuevamente la prueba y trabajar en eso que tanto había aprendido a querer para ser desvalorada, menospreciada por alguien que hoy comprendo no será mejor que yo.

La segunda vez ya era la definitiva. Mi sueño era aquella que había visitado desde pequeña, con mamá de la mano, en donde su pasillos me llevaban a soñar que sería el mejor lugar para estudiar. Las 00:00 trajeron la noticia de haber subido pero no lo necesario. Entonces ahora si estaba determinada a elegir en la jungla del mercado lo mejorcito para poder hacer algo mejor de mi vida. La mezcla era rara, lo mínimo fue la desesperación de no encontrar lo mejor y tener que trabajar en algo que era bueno pero que no esperaba, para toda mi vida.

Apareció entre los todas la que hoy me ha hecho avanzar y en la que no me he arrepentido en ningun momento estar ahí. Ya soy casi profesional, estoy llevando a cabo mi primera opción y estoy feliz, pese a todo feliz. Pero la felicidad se pone borrosa ya que en mis años de transformación como persona he aprendido a no ser indiferente y como he descubierto que mi camino no ha sido nada fácil, me provoca incertidumbre saber que son muchos en mi misma posición.

Algunos libros dicen y algunas ideologías recalcan que el hombre se hace mejor con la educación. Entonces el Estado se encarga de destinar mucho dinero a que este microsistema pueda desarrollarse. Pero no es igual para todos. No todos tenemos las mismas opciones. No todos tenemos las mismas capacidades, no todos tenemos los mismo apoyos, pero sí la mayoría tenemos o sueños individuales o colectivos que nos llevan a tener expectativas en que las cosas pueden ser mejor.

El sueño esta latente y hoy está en la calle, en los estudiantes en paro, en las instituciones en toma, los gritos de descontento, en el rechazo a medidas parches, en la rabia en contra de quienes han llegado tan alto que se han olvidado de quienes estamos abajo, de quienes también queremos cambiar el mundo, pero desde lo que somos, desde el trabajo diario, desde una masa que sabe lo que quiere y lo quiere para todos. En realidad el futuro no es tan incierto, lo que falta es el creer en el otro, el no poner en juego con medidas, con números, con estandares. Aunque lo queramos no somos iguales, somos tan diferentes que nos tenemos que cubrir por miedo a un otro que nos mira. Somos una historia tan viva en construcción que no nos damos cuenta que nos pasa la cuenta.

En fin, cada uno debe ser feliz, alcanzando lo que ha decidido para ser feliz pero sin olvidarse del otro, sin soltarle la mano, porque para crecer hay que avanzar juntos, porque si no, no vale la pena ni el trabajo.


[Nuestro sistema está descompuesto, y parece imposible componerlo, posible pero no podemos esperar]

viernes, 30 de abril de 2010

Los carabineros son los primeros violentos¿porqué hacer campañas contra el bulling?

¿De qué sirve hacer campañas contra el bulling si carabineros actúan con violencia desmesurada en contra de estudiantes de buscan expresar su descontento ante el escenario nacional?

Mientras el 28 de Abril lanzaban bombas en contra de estudiantes secundarios y universitarios, el 29 iniciaba campaña en contra del bulling en el sistema educativo.

DON MINISTRO se refirió reiterando que se debe terminar con la complicidad del silencio.La convivencia escolar es la que más se ve perjudicada ya que tras el terremoto hay muchos colegios que han tenido que doblar su jornada para dar abasto a la necesidad de cubrir aquellos establecimientos que se vieron afectados pro el movimiento.

La situación nacional esta bastante confusa, los medios de comunicación ya no informan y en el aire se siente un clima que no es nada bueno, las medidas del nuevo gobierno no son claras y todo está siendo justificado con el plan de reconstrucción que debe volver a levantar el tercio de Chile que quedó en el suelo. En nuestro país la cosa no anda bien.

Con el fin de expresar el descontento ante el anuncio de subir el pasaje escolar , los estudiantes se reunieron en La plaza de los Héroes para manifestarse en forma pacífica, situación que perdió su rumbo cuando fueron fuertemente reprimidos por las fuerzas especiales a quienes no les importó las consecuencias de su violencia injustificada.

Estudiantes detenidos por expresarse, sin ser delincuentes, la Universidad Alberto Hurtado encerrada entre zorrillos, bombas lagrimógenas y carabineros a caballo, violación del espacio privado, alumnos golpeados por carabineros fue el resultado del llamado a alzar la voz ante los abusos que, es probable, serán pan de cada día.

El compromiso del ministerio de congelar la tarifa no fue más que una promesa veraniega, mezclada con la vuelta en el poder. Con esto se demuestra el nuevo gobierno no esta dispuesto a atender ni al dialogo ni a la participación libre y democrática dentro de la sociedad. El flamante Presidente de la República entregó todas las facultades a las fuerzas especiales a resguardar el orden público.

miércoles, 7 de abril de 2010

El primer día de clases.

Una escuela municipal.
Medio pupilaje y almuerzo que me hizo recordar mi lejana infancia.
un a escuela pequeña más bien justa y precisa para acoger a una gran diversidad,
lo que hace que el gusto sea más enriquecedor.

Chilenos, peruanos, chicos, grandes, blanquitos, negritos; en fin, niños.

En la sala de clases son todos uno más de un universo exquisito.
Las diferencias hacen disfrutar, entender y valorar la existencia de cada uno de ellos.

Tienen nueve años casi todos, son todos muy diferentes, poseen historias distintas, realidades que a veces hacen dificil imaginar o ver en ellos algún futuro próspero.

Pero quienes somos nosotros para adivinar y hasta prejuiciar a estos pequeños, que en fin, solo se ven como alumnos en un lugar que los acoge y los acepta, les da la oportunidad de conocer, experimentar y estudiar.

Mi espíritu se alegro al pisar el aula .
Quiero que esto sea lo mío,
quiero que esto me haga feliz,
(ya que hasta ahora me hace)

Quiero ser un aporte a nuestro sistema que tan mal valorado está,
tan desprestigiado, tan manoceado.

El apernamiento no hace más que estancarnos y evitar las nuevas ideas y percepciones del mundo.

Muchos no aceptan la innovación y las prácticas contemporáneas.

Quiero ser parte de esto, quiero aportar, quiero transformar, quiero Educar.
Mi opción es Educar.

sábado, 20 de febrero de 2010

Colegio de profesores da su opinión respecto a la llegada de Joaquín Lavín. Jaime Gajardo recalca que el trabajo del ministerio no es facil pero que es necesario una relación recíproca para avanzar en ámbitos educativos ya que reconoce que los profesores no son tomados en cuenta en las decisiones del ministerio.